La decisión del príncipe Harry y Meghan Markle de retirarse de sus deberes reales en 2020 provocó una tensión significativa dentro de la monarquía británica, intensificada aún más por las acusaciones públicas contra el rey Carlos y otros miembros de la familia real.
Entre estas acusaciones, Harry criticó la forma de criar a su padre, mientras que Meghan se refirió a la reina Camilla como una madrastra “malvada” y acusó a la familia de racismo. Las acusaciones profundizaron las tensiones existentes, y la Familia Real guardó silencio público sobre el asunto.

Los informes indican que la reina Camilla, que alguna vez fue amigable con los Sussex, desde entonces se ha centrado en defender la reputación de la monarquía. Según se informa, su relación se deterioró después de un incidente en 2020 en el que Meghan publicó fotos de ella misma el mismo día en que Camilla dio un discurso en el festival Mujeres del Mundo. Los conocedores del palacio consideraron que el momento socavó los acuerdos diseñados para priorizar la causa de Camilla.
Mientras Harry y Meghan trabajan para restaurar su imagen pública, la influencia de la reina Camilla dentro de la familia real ha crecido. Su iniciativa literaria, The Duchess of Cornwall’s Reading Room, lanzada durante la pandemia, ha florecido, se ha convertido en un podcast exitoso y ha recibido elogios generalizados.

En cambio, las iniciativas de Meghan han sufrido reveses. Su contrato con Spotify terminó antes de lo previsto y su podcast no logró ganar impulso. Esta disparidad en sus iniciativas subraya la dinámica cambiante de la influencia y la percepción pública entre los Sussex y los miembros de la realeza.