Comprar una casa nueva es un hito emocionante, pero para Amber Hall, la casa de sus sueños en Centennial, Colorado, se convirtió en una pesadilla cuando descubrió residentes inesperados y resbaladizos en las paredes.
Amber estaba emocionada de encontrar la casa perfecta para su familia, con cuatro dormitorios, dos baños y un amplio patio donde sus hijos y dos perros podían jugar. Sin embargo, mientras desempacaba y se instalaba, su alegría se vio interrumpida por el comportamiento inusual de su perro.

Mientras desempacaba, Amber notó que su perro se agachaba y se acercaba con cautela a la pared cerca del garaje. Al principio, pensó que podría ser una araña, pero luego investigó, pero vio serpientes deslizándose por los agujeros en el panel de yeso.
“Entré en pánico”, dijo, describiendo la conmoción que le produjo encontrar a los reptiles en su nuevo hogar. Las serpientes, que luego fueron identificadas como serpientes de liga inusualmente grandes, fueron encontradas anidando dentro de las paredes cerca del garaje. Cuando Amber sintió el calor que emanaba de los paneles de yeso, se dio cuenta de que podría haber más cosas escondidas en el interior.
Un problema creciente
En la semana posterior al descubrimiento, Amber encontró diez serpientes en total. Se llamó a un domador de serpientes para que retirara a las criaturas de manera humanitaria, y especuló que algunas de ellas habían estado viviendo en la casa durante años.

Amber estaba devastada. “Esta es mi primera casa y tengo 42 años. He trabajado toda mi vida para conseguirla y no logro disfrutarla”, contó. Su miedo se extendía a la vida diaria: revisaba las cajas antes de desempacar e incluso retiraba las sábanas de la cama para asegurarse de que no se hubiera colado ninguna serpiente.
Una experiencia costosa
Amber ya ha gastado casi 1.000 dólares en solucionar la plaga, pero el costo psicológico ha sido aún mayor. “No creo ser la primera en encontrarlos, pero no creo que nadie diga que sabía que estaban allí”, dijo, expresando su frustración por el obstáculo inesperado en lo que se suponía que sería la casa de sus sueños.
A pesar de la situación inquietante, Amber está decidida a recuperar su hogar para su familia. Su historia es un duro recordatorio de que, al comprar una casa, es esencial investigar cada aspecto a fondo, incluso las paredes.