Un hombre acusado de asesinar y comerse a los residentes de un centro de salud mental de Carolina del Sur está en el centro de una impactante demanda tras una confesión inquietante.
Según documentos judiciales, la familia de Jared Ondrea, de 22 años, quien desapareció del centro en 2023, busca justicia tras conocer los horrendos detalles de su muerte. El presunto asesino, Marc-Anthony Cantrell, supuestamente admitió haber asesinado a Ondrea y a otra residente, Deshea Butler, consumiendo partes de sus cuerpos y bebiendo su sangre durante varios días para «obtener poder».
La desaparición y la confesión escalofriante
Ondrea, residente de Carolina del Sur, se alojaba en New Hope Home Solutions, un centro recomendado por el Departamento de Salud Mental de Carolina del Sur (SCDMH). Su familia desconocía que la institución también servía como centro de reinserción social para delincuentes convictos. Entre sus residentes se encontraba Cantrell, un hombre con antecedentes de violencia, que incluían presuntamente incendiar la casa de su abuela para encubrir el brutal asesinato de tres perros de la familia.
Ondrea fue visto por última vez por su familia el 20 de marzo de 2023. Dos días después, cuando sus abuelos llegaron de visita, no lo encontraron por ningún lado. El personal del centro no dio ninguna explicación hasta el día siguiente, alegando que había estado desaparecido desde la última visita de su familia. Se realizó una búsqueda, pero su cuerpo nunca fue recuperado.
Cuatro meses después, otra residente, Deshea Butler, también desapareció. El cuerpo de Butler fue descubierto el 6 de julio, y las imágenes de seguridad llevaron a las autoridades a arrestar a Cantrell por su asesinato el 9 de septiembre. Fue durante su interrogatorio que, según se informa, Cantrell confesó haber asesinado a Butler y a Ondrea, ofreciendo detalles gráficos sobre sus muertes.

‘Se comió sus orejas y bebió su sangre’
Según la demanda, Cantrell declaró a los investigadores que mató a Ondrea asfixiándolo con una bolsa y estrangulándolo con una cuerda antes de arrojar su cuerpo a un contenedor de basura. Los restos nunca fueron encontrados. Cantrell admitió entonces haber estrangulado a Butler y haber dejado su cuerpo cerca.
En una revelación escalofriante, Cantrell afirmó que una personalidad alternativa llamada Robert Baldwin le ordenó llevar a cabo los asesinatos. También confesó haberle cortado una oreja a Ondrea y las dos a Butler, comiéndoselas para absorber su poder. Luego, recogió la sangre de Butler en una taza de café y la bebió durante varios días.
Demanda contra centro de salud mental
La abuela de Ondrea, Peggy, presentó una demanda contra el SCDMH y New Hope Home Solutions, argumentando que Cantrell, quien mostraba claros indicios de tendencias violentas, nunca debió haber sido internado en un centro con residentes vulnerables. La demanda alega que las autoridades no supervisaron adecuadamente a Cantrell ni protegieron a los demás residentes del evidente peligro que representaba.
Un portavoz de New Hope declaró que el centro había expresado su preocupación por Cantrell ante las fuerzas del orden y el SCDMH. «Parece, lamentablemente, que algunos de los profesionales competentes no hicieron su trabajo y, en cierto modo, esto facilitó los hechos», dijeron.
El caso continúa desarrollándose mientras las familias de las víctimas exigen responsabilidades por lo que llaman una tragedia evitable.