Durante años, usé limpiadores químicos para destapar desagües, pero los resultados nunca eran duraderos. Cansado del ciclo, pregunté por ahí y finalmente llamé a un fontanero, esperando una reparación cara.
Para mi sorpresa, el fontanero me ofreció una solución sencilla y económica con ingredientes caseros. Lo mezcló, lo echó por el desagüe y, en 30 minutos, la obstrucción desapareció por completo.

Aquí tienes la receta: mezcla media taza de bicarbonato de sodio y media taza de sal. Agrega un cuarto de taza de vinagre y vierte un litro de agua hirviendo. Deja reposar de 30 a 60 minutos y luego enjuaga con agua caliente.

¿El resultado? Tuberías limpias y sin olores, sin ningún producto químico. Funcionó mejor que cualquier limpiador comercial que haya probado.
