En la década de 1980, Sandra fue una sensación musical. Sus canciones encabezaron las listas de éxitos y sus actuaciones cautivaron al público de todo el mundo.

En un momento dado, fue incluso más popular que Madonna. Pero con el paso del tiempo, su fama comenzó a desvanecerse.

La vida de Sandra empezó a cambiar cuando se casó con el productor musical Michael Cretu. La pareja tuvo gemelos, y Sandra empezó a alejarse del foco de atención, centrándose más en su familia que en su carrera.

El punto de inflexión llegó cuando su marido la traicionó con otra mujer. El doloroso divorcio marcó el fin de su presencia pública como icono del pop. Después de eso, su popularidad decayó y las menciones a ella en los medios se volvieron escasas.

Posteriormente se volvió a casar, pero esa relación tampoco le trajo una felicidad duradera. Sandra se centró por completo en la crianza de sus hijos y continuó trabajando entre bastidores en el mundo de la música.

Hoy, Sandra sigue apareciendo ocasionalmente en el escenario, aunque es difícil reconocer a la estrella enérgica que una vez fue. Su apariencia y voz han cambiado con los años, pero sigue comprometida con mantenerse activa en la música a pesar de las transformaciones.