Sara Carbonero continúa atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida tras la reciente muerte de su madre, Goyi Arévalo, fallecida el pasado 13 de abril después de una larga enfermedad. Mientras la periodista ha optado por mantenerse en silencio y gestionar el dolor de forma discreta, ha sido su entorno más cercano quien ha comenzado a dar algunas pistas sobre cómo se encuentra realmente.
Entre las personas que han estado a su lado en estos días destaca Matías Prats Jr., amigo y excompañero de trabajo, que no dudó en acompañarla en el tanatorio celebrado en Corral de Almaguer, el pueblo natal de la familia. Su presencia allí no fue casual, sino reflejo de una relación cercana que se ha mantenido con el paso de los años.

Tras ese momento tan delicado, Matías Prats Jr. ha hablado brevemente ante los medios, dejando claro el impacto que ha tenido esta pérdida en la periodista. Sus palabras han sido directas: describió la despedida como “muy dolorosa” y explicó que acudió a darle un abrazo, destacando el cariño que siente por ella y por su familia.

El periodista también tuvo palabras para recordar a Goyi Arévalo, a quien definió como una persona “maravillosa” y muy querida por todos los que la conocían. Un perfil que coincide con la imagen que siempre se ha transmitido de la madre de Sara Carbonero: discreta, cercana y fundamental en la vida de sus hijas.

Durante estos días, Sara ha estado arropada no solo por amigos como Matías Prats Jr., sino también por su círculo más íntimo. En el tanatorio estuvieron presentes su pareja, José Luis Cabrera, su expareja Iker Casillas —padre de sus hijos— y amigas cercanas como Isabel Jiménez y Raquel Perera, mostrando la unión que rodea a la periodista en este momento.

La propia Sara Carbonero, fiel a su estilo reservado, no ha hecho declaraciones directas, pero sí ha dejado ver su estado emocional a través de pequeños gestos, como la elección de música en sus redes sociales o la recuperación de recuerdos familiares.
Todo apunta a que está viviendo el duelo desde la intimidad, apoyándose en su entorno y evitando la exposición pública. Un proceso marcado por el silencio, pero también por el respaldo constante de quienes forman parte de su vida más cercana.
Así, mientras ella guarda distancia de los focos, son las voces de quienes la rodean las que permiten entender la dimensión del momento que está atravesando: una pérdida profunda que ha dejado huella, pero que también ha evidenciado la red de apoyo que la acompaña.