Jesús Vázquez ha dado uno de los pasos más personales y delicados de toda su carrera pública. El presentador, acostumbrado durante décadas a aparecer siempre sonriente frente a las cámaras, ha decidido hablar con absoluta sinceridad sobre una etapa complicada que llevaba tiempo viviendo en silencio. Y sus palabras han provocado un enorme impacto.
Durante la presentación de La casa de la música, el nuevo especial de RTVE, el comunicador gallego sorprendió a todos alejándose por completo del tono festivo habitual para compartir una confesión inesperada: ha dejado el alcohol después de años de consumo normalizado en su vida. Pero lo más llamativo no fue únicamente esa decisión, sino la forma tan directa y emocional con la que relató todo el proceso que ha atravesado.
Jesús explicó que tomó la decisión hace aproximadamente cuatro meses, cuando sintió que físicamente ya no podía seguir ignorando las señales de su cuerpo. El presentador reconoció que llegó un momento en el que entendió que necesitaba parar y cambiar completamente sus hábitos. “Tengo 60 años y no me sentaba bien”, confesó durante el encuentro con la prensa.

Sin embargo, lo que terminó emocionando a muchos fue que también admitió que no pudo hacerlo solo. El rostro televisivo habló abiertamente de la ayuda profesional que necesitó para afrontar el proceso. “Al principio necesité ayuda terapéutica”, reveló, dejando claro lo difícil que puede resultar romper con algo tan presente socialmente como el alcohol.
Jesús quiso reflexionar además sobre cómo el consumo de alcohol está completamente integrado en la vida cotidiana y en la cultura social española. Según explicó, desde que dejó de beber comenzó a darse cuenta de hasta qué punto todo gira alrededor de una copa, una cerveza o una celebración. Comentó incluso que ahora percibe constantemente referencias al alcohol en películas, series, reuniones y anuncios, algo que antes apenas notaba.
El presentador fue especialmente contundente al definir el alcohol como “una droga peligrosa” y aseguró que muchas veces se minimizan sus consecuencias precisamente porque está completamente aceptado socialmente. Sus declaraciones generaron muchísimas reacciones precisamente por la naturalidad con la que abordó un tema que pocas figuras públicas suelen reconocer de manera tan abierta.
Lejos de mostrarse derrotado, Jesús habló desde una posición mucho más serena y consciente. Explicó que, una vez superada la parte más difícil, siente que disfruta mucho más de la vida. Según contó, ahora vive las reuniones sociales desde otra perspectiva y asegura que incluso se divierte observando comportamientos que antes veía como normales.
Con su habitual sentido del humor, confesó que en muchas ocasiones acompaña a sus amigos durante el “tardeo”, pero que ahora es él quien decide marcharse mientras los demás continúan con las copas. Y precisamente ahí, aseguró, es cuando realmente percibe cómo cambia el ambiente y cómo se transforma la gente después de varios tragos.
Otro detalle que llamó especialmente la atención fue que Jesús explicó que su marido, Roberto Cortés, también ha dejado el alcohol. El presentador dejó entrever que este cambio compartido ha reforzado todavía más la relación entre ambos y que atravesar juntos este proceso ha sido importante emocionalmente.

Durante años, Jesús Vázquez ha proyectado una imagen de vitalidad constante, energía y estabilidad absoluta frente a las cámaras. Precisamente por eso, muchos se sorprendieron al escucharle reconocer que también atravesó momentos de bajón emocional y una pequeña crisis personal relacionada con su bienestar y su forma de vida.
Las redes sociales reaccionaron rápidamente a sus declaraciones. Muchos seguidores aplaudieron la honestidad del presentador y destacaron la importancia de que figuras tan conocidas hablen abiertamente sobre salud emocional y ayuda terapéutica. Otros se mostraron sorprendidos al descubrir una faceta mucho más vulnerable de alguien que durante décadas ha estado asociado únicamente al entretenimiento y al humor televisivo.
Mientras tanto, Jesús continúa centrado en esta nueva etapa personal y profesional. A sus 60 años, asegura sentirse más tranquilo, más consciente y mucho más conectado con una vida que ahora disfruta desde otro lugar completamente distinto. Y aunque reconoce que el proceso no ha sido fácil, también dejó claro que no piensa volver atrás.
Porque detrás del presentador carismático que millones de personas llevan años viendo en televisión, había una batalla silenciosa que muy pocos imaginaban… hasta ahora.