El brillo de una época irrepetible acaba de apagarse para siempre. Tania Doris, una de las figuras más icónicas del teatro de revista en España y considerada por muchos la última gran supervedette del país, ha muerto en Barcelona a los 74 años dejando detrás una historia marcada por glamour, escenarios legendarios y una vida rodeada de fascinación y misterio.
La noticia provocó una enorme conmoción entre artistas, antiguos compañeros y amantes del espectáculo clásico español. Fue la también vedette Lita Claver, conocida como “La Maña”, quien confirmó públicamente el fallecimiento de su amiga y lanzó unas palabras que rápidamente emocionaron al mundo artístico: la definió como “la reina del Paralelo”.
Detrás del nombre artístico de Tania Doris estaba Dolores Cano Barón, nacida en Valencia en 1952. Desde muy joven llamó la atención por su presencia imponente, su elegancia y una mezcla de sensualidad y sofisticación que terminaría convirtiéndola en una de las grandes estrellas de los años setenta y ochenta.

Su historia con el espectáculo comenzó cuando apenas tenía 17 años. Fue entonces cuando el poderoso empresario teatral Matías Colsada descubrió a aquella joven valenciana de casi 1,80 metros y decidió transformarla en una de las míticas “Chicas alegres de Colsada”. A partir de ahí, el ascenso de Tania Doris fue imparable.
Durante décadas se convirtió en una de las grandes protagonistas del Paralelo barcelonés y especialmente del histórico Teatro Apolo, lugar donde construyó buena parte de su leyenda artística. El público llenaba las salas para verla aparecer envuelta en lentejuelas, luces y enormes producciones teatrales que mezclaban música, humor, baile y una sensualidad elegante muy característica de aquella época.

Títulos como La dulce viuda, Seductora, Deseada, Acaríciame, Venus de fuego o Yo soy la tentación terminaron convirtiéndose en clásicos del teatro de revista español. Sobre el escenario, Tania tenía una presencia hipnótica. Muchos aseguraban que bastaba una sola mirada suya para capturar toda la atención del público.
Pero detrás del glamour también existía una vida profundamente ligada a Matías Colsada, el empresario que impulsó gran parte de la revista musical en España. Entre ambos nació una relación sentimental y profesional que duró más de veinte años y que fue seguida durante décadas con enorme interés dentro del mundo artístico.
Aunque nunca llegaron a casarse, compartieron una unión muy sólida que terminó incluso en largos procesos judiciales tras la muerte del empresario en el año 2000. Después de años de disputas legales, la justicia terminó reconociendo a Tania Doris como heredera de parte de la fortuna de Colsada debido a la estabilidad y duración de la relación que mantuvieron.
A diferencia de otras figuras del espectáculo de aquella generación, Tania Doris siempre mantuvo una imagen extremadamente discreta fuera de los escenarios. Nunca fue amiga de los escándalos ni de las polémicas públicas. Quienes trabajaron con ella durante años destacan precisamente su enorme profesionalidad, disciplina y educación.
Con el paso del tiempo y el declive del teatro de revista tradicional, la artista decidió retirarse poco a poco de la vida pública. Mientras otras vedettes continuaban apareciendo constantemente en televisión, ella eligió desaparecer casi por completo de los focos y llevar una vida tranquila y reservada lejos del ruido mediático.

Sin embargo, su figura jamás dejó de despertar fascinación. Para muchos artistas y amantes del espectáculo clásico español, Tania Doris representaba el último símbolo de una época en la que los teatros del Paralelo y de Madrid brillaban cada noche entre plumas, lentejuelas y enormes producciones musicales.
Ahora, con su muerte, muchos sienten que desaparece también una parte importante de aquella España del espectáculo elegante y nocturno que marcó varias generaciones. Las redes sociales se llenaron rápidamente de mensajes de despedida, recuerdos y fotografías antiguas de la vedette durante sus años de mayor esplendor.
El velatorio se celebrará en el Tanatorio de Les Corts, en Barcelona, donde amigos, compañeros y admiradores podrán darle el último adiós.
Porque más allá de las luces del escenario, Tania Doris terminó convirtiéndose en uno de los rostros más inolvidables de la revista española. Una mujer que hizo del misterio, la elegancia y el espectáculo una forma de vida y que ahora deja atrás una leyenda imposible de repetir.