Esta es la historia positiva del día: una niña que sufre de gigantea se opera y pierde 10 kilos (22 libras)…

Thaynara Marcondes, una estudiante de pedagogía de Mandirituba de 22 años, se está recuperando de una cirugía de reducción de pecho. Ha estado luchando contra un trastorno conocido como gigantomastia, que hizo que sus pechos se expandieran hasta alcanzar un peso de 10 kilos (22 libras). Antes de su operación, tenía dificultades incluso para realizar los trabajos más básicos. Es hora de escuchar su historia.

“Aunque lo intentara, ya no podría usar sujetador”, asegura.

“Al final, cogí toda mi ropa y la metí en una bolsa porque no cabía nada más. En un momento dado, me probé ocho camisetas distintas, pero ninguna me quedaba bien. Perdí la cabeza por completo”.

Tras la finalización de su intervención quirúrgica a finales de octubre, Thaynara espera con entusiasmo la oportunidad de volver al gimnasio y volver a ponerse un bikini. «Quiero correr, estar activa y hacer muchas cosas que no podía hacer cuando era más joven», continúa.

De la adversidad a la fortaleza

La enfermedad, que se manifestó por primera vez en febrero, le dificultó realizar sus tareas habituales, incluidas cosas como hacer ejercicio e incluso ocuparse de los recién nacidos en su trabajo como asistente de guardería. Ella reconoce libremente: «Simplemente no pude soportarlo más». «No soy muy alta y mi espalda me estaba dando un susto».

La operación, que costó 40.000 reales, le ha dado una nueva oportunidad de vida. Ahora está documentando su historia de rehabilitación en las redes sociales para crear conciencia sobre la gigantomastia y sus efectos. Ahora que por fin puede volver a sentirse ella misma, está emocionada y quiere que otras mujeres sepan que no son las únicas que se enfrentan a esta dificultad.

¿Qué se entiende por el término “gigantomastia”?

La gigantomastia, a menudo denominada hipertrofia mamaria o macromastia, es un trastorno extremadamente poco común en el que los senos adquieren un tamaño anormalmente grande como resultado de la producción de una cantidad inusualmente alta de tejido mamario. La mayoría de las personas afectadas por esta dolencia son aquellas a las que se les asignó el género femenino al nacer. Puede provocar malestar, sufrimiento e incluso problemas con la imagen corporal.

La historia de Thaynara Marcondes es un excelente ejemplo de valentía y de responsabilidad por la propia salud y bienestar. No permitió que las molestias y dificultades que experimentó como consecuencia de la gigantomastia le impidieran alcanzar sus objetivos. Estaba decidida a sentirse mejor y a vivir una vida más cómoda, y su decisión de someterse a una cirugía de reducción de pecho demostró este compromiso.

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