Cuando nacieron estas siamesas, los médicos estaban seguros de que no vivirían mucho. Sus órganos internos estaban mal posicionados, como si estuvieran mezclados entre dos cuerpos pequeños.
Los médicos tuvieron que recibir un entrenamiento especial para la cirugía que podría ayudar a separar a los gemelos y darles una posibilidad de supervivencia.
Todos los médicos comprendían que existía un riesgo considerable. Al fin y al cabo, iba a ser una operación muy complicada con un resultado impredecible.

Hace exactamente 13 años, 17 cirujanos separaron con éxito a las gemelas. La compleja cirugía duró más de 10 horas, seguida de dos semanas de rehabilitación.
Hoy, las niñas disfrutan de la vida con sus familias y amigos. Toman clases de baile y gimnasia. Nunca se desesperan y enfrentan la vida con una actitud positiva.

Aunque las hermanas son muy diferentes e independientes, realmente necesitaban esta operación. A pesar de ello, siguen muy unidas: sin importar lo que hagan o adónde vayan, siempre lo hacen juntas.
Incluso en los primeros días después de la operación, les costó romper el hábito de tomarse de las manos.

Según quienes los conocen, incluso en lugares concurridos, se sentirían constantemente atraídos el uno hacia el otro.
Pueden percibirse a distancia. Al parecer, aún existe cierta conexión interna entre ellos.