Paz Padilla ha vuelto a abrir su corazón como pocas veces lo había hecho hasta ahora. La presentadora y humorista atraviesa uno de los momentos más emocionales de los últimos años coincidiendo con la presentación de su nuevo libro, Alzar el duelo, una obra profundamente íntima en la que vuelve a enfrentarse cara a cara con el dolor que marcó para siempre su vida tras la muerte de su marido, Antonio Vidal.
Han pasado ya seis años desde aquella pérdida que conmocionó completamente a la actriz, pero el recuerdo sigue tan presente que todavía hay situaciones cotidianas que le resultan imposibles de afrontar. Durante su entrevista más reciente, Paz terminó emocionándose al reconocer algo que sorprendió a muchos: todavía evita ver películas románticas porque le recuerdan demasiado a la historia de amor que vivió junto a Antonio y que siente que perdió de golpe.
La conversación estuvo cargada de momentos especialmente delicados. En varios instantes, su voz se quebró mientras hablaba del vacío que dejaron en su vida algunas de las personas más importantes para ella. Primero fue la muerte de su madre y, apenas unos meses después, la de Antonio. Dos golpes devastadores que llegaron casi seguidos y que, según reconoce ahora, la dejaron completamente desorientada emocionalmente.
Paz confesó que durante mucho tiempo ni siquiera sabía exactamente por quién estaba llorando. A veces sentía que lloraba por Antonio, otras por su madre y muchas veces simplemente por ella misma, incapaz de comprender cómo su vida había cambiado tan radicalmente en tan poco tiempo. La humorista explicó que aquellos meses fueron extremadamente duros y que tuvo que aprender a convivir con una realidad que jamás imaginó afrontar.
Lejos de esconder el sufrimiento, la presentadora habló con total sinceridad sobre cómo el duelo afectó incluso a su cuerpo. Recordó que dejó de dormir bien, perdió el apetito, le costaba salir de casa y hubo días en los que tareas tan simples como ducharse o vestirse se convertían en algo agotador. También contó que el estrés y la tensión emocional terminaron provocándole problemas físicos importantes, entre ellos lesiones en la espalda y hasta la rotura de varias muelas por la presión acumulada.
Pero si hubo un momento especialmente impactante en la entrevista fue cuando reconoció que todavía hay escenas de amor que no puede soportar ver. “Las películas románticas muestran lo que yo tenía y perdí”, vino a admitir con enorme emoción, dejando claro que el recuerdo de Antonio sigue formando parte de cada rincón de su vida.
Aun así, Paz también quiso transmitir un mensaje de esperanza. Precisamente ese es el objetivo de Alzar el duelo, un libro que define como una especie de “kit de emergencia emocional” pensado para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. Según explicó, el duelo no es una enfermedad ni un estado permanente, sino un proceso que transforma completamente a quien lo vive. Ella misma reconoce que la mujer que salió de aquel dolor ya no era la misma que entró en él.
Durante la entrevista también hubo espacio para la emoción positiva. Sus ojos cambiaron completamente al hablar de su hija Anna Ferrer, que se casará próximamente. Paz confesó sentirse profundamente feliz al verla enamorada y construyendo su propia vida. Incluso llegó a decir que quiere muchísimo a Mario, la pareja de su hija, y que verlos juntos le devuelve parte de la ilusión que durante años creyó perdida.

Quienes estuvieron presentes aseguran que la conversación terminó convirtiéndose casi en una terapia compartida. Paz pasó de responder preguntas a interesarse por cómo se sentían los demás, escuchando con enorme empatía historias ajenas y emocionándose nuevamente. Según explicó, una de las cosas que deja el duelo es precisamente esa capacidad de comprender el dolor de otras personas de una manera completamente distinta.
No es la primera vez que la humorista habla públicamente sobre el sufrimiento que ha vivido en los últimos años, pero sí una de las ocasiones en las que más vulnerable se ha mostrado. De hecho, recientemente también confesó episodios muy delicados de su adolescencia relacionados con un trauma que guardó en silencio durante décadas y que terminó influyendo profundamente en su manera de entender el dolor, la culpa y la necesidad de sanar.
Ahora, con Alzar el duelo convertido en uno de los libros más comentados del momento, Paz Padilla vuelve a demostrar que detrás de su humor existe una historia marcada por pérdidas enormes, cicatrices invisibles y una sensibilidad que ha terminado conectando con miles de personas que también atraviesan procesos similares.